Lavados y Alimentados · Parada 6

¿Cómo es que el culto nos lava, nos alimenta y nos envía de vuelta al mundo?

El primer domingo de Pascua, dos amigos de Jesús caminaban tristes de regreso a casa. Un desconocido se les unió, les explicó las Escrituras y partió el pan. Entonces supieron que era Jesús, y corrieron a contárselo a los demás. Hoy vas a ver cómo muchos cultos siguen ese mismo camino.

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Alimentados y enviados

Muchos cultos de la ELCA siguen cuatro partes. Reunión: nos juntamos, y muchas veces recordamos el Bautismo con la confesión y el perdón. Palabra: escuchamos las Escrituras y el sermón. Comida: muchos días compartimos la Santa Cena. Envío: recibimos la bendición y salimos a servir.

Los dos amigos en el camino a Emaús vivieron esas mismas cuatro partes. Jesús se encontró con ellos, les abrió las Escrituras, partió el pan y los mandó corriendo de vuelta a Jerusalén con buenas noticias.

Los luteranos llaman a la palabra de Dios, al Bautismo y a la Santa Cena los medios de gracia. Son las maneras en que Dios prometió encontrarse con nosotros. No tienes que ir a buscar a Dios en otro lugar. Dios viene a ti aquí mismo.

El culto termina con palabras como “Vayan en paz. Sirvan al Señor”. Tú respondes: “Demos gracias a Dios”. Y el culto sigue: en la escuela, en casa y en cualquier lugar adonde Dios te envíe.

Lee en tu Biblia

La bendición de la mañana, del Catecismo Menor de Lutero

Te doy gracias, mi Padre celestial, por medio de Jesucristo, tu querido Hijo, porque esta noche me has guardado de todo mal y peligro; y te pido que también hoy me guardes del pecado y de todo mal, para que todo lo que haga y toda mi vida te agraden.

Porque en tus manos me encomiendo, mi cuerpo y mi alma, y todo lo mío. Que tu santo ángel esté conmigo, para que el enemigo malo no tenga ningún poder sobre mí. Amén.

Palabras para saber

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