El Camino del Credo · Parada 3
¿Qué decimos de Jesús?
Una ciudad muy al norte de Jerusalén, llena de santuarios a otros dioses. Allí todos tenían su propia respuesta sobre quién era divino. Justo en ese lugar, Jesús se detiene y les hace una pregunta a sus amigos.
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- Mateo 16:15–16. Jesús les pregunta a sus discípulos quién dicen ellos que es él. Pedro responde que Jesús es el Mesías, el Hijo del Dios viviente.
- Juan 14:6. Jesús le dice a Tomás que él mismo es el camino, la verdad y la vida, y que es quien nos lleva al Padre.
La segunda parte del Credo Apostólico
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra del Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió al infierno; al tercer día resucitó de entre los muertos, subió al cielo y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso; desde allí vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos.
Palabras para saber
- Mesías. El ungido que Dios prometió. En griego, el Cristo. La respuesta de Pedro, “Tú eres el Mesías”, es el corazón de la segunda parte de cada credo.
- Pedro. El discípulo que respondió: “Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios viviente” Unos versículos después se equivocó, y aun así Jesús no lo abandonó. Ahí también hay lugar para nosotros.
- Llaves. Lo que Jesús prometió darle a Pedro, como señal del reino. Desde hace mucho, los luteranos relacionan las llaves con el perdón. La iglesia abre la puerta cuando perdona los pecados.
- Salvación. Ser rescatado del pecado y de la muerte, como un regalo gratis. No nos la ganamos. Cristo nos la da. Eso es la gracia.
- Cruz. Lo que Jesús dijo que sus seguidores tomarían para seguirlo. Lutero enseñó que Dios se encuentra donde menos lo esperamos: en la cruz, en el sufrimiento y en el amor.