Enséñanos a Orar · Parada 3

¿Qué pedimos cuando oramos por el reino de Dios y por la voluntad de Dios?

La noche antes de morir, Jesús se arrodilló en un huerto y le pidió a su Padre que le quitara el sufrimiento. Luego le dijo a su Padre que quería la voluntad de Dios más que la suya. Hoy vas a ver las dos peticiones del medio de la oración, y por qué cuesta más decirlas en serio que repetirlas.

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Reino y voluntad

Jesús habló del reino de Dios más que de casi cualquier otra cosa. Lo comparó con una semilla de mostaza pequeñita que crece hasta ser una planta donde los pájaros pueden hacer nido, y con la levadura que se va metiendo en toda la masa.

No vas a encontrar el reino en un mapa. Aparece dondequiera que Dios está al mando: una persona con hambre recibe comida, alguien perdona a su enemigo, un chico que estaba excluido recibe un lugar en la mesa.

Lutero notó que el reino de Dios viene y la voluntad de Dios se hace aunque no oremos. Entonces, ¿para qué pedirlo? Porque pedimos ser parte de eso. Le pedimos a Dios que detenga todo lo que nos quiera alejar de él, y que nos mantenga firmes en la fe.

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La segunda y la tercera petición, con las explicaciones de Lutero

Venga tu reino.

¿Qué significa esto? El reino de Dios viene por sí solo, aun sin nuestra oración; pero pedimos en esta petición que venga también a nosotros.

Hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

¿Qué significa esto? La buena y misericordiosa voluntad de Dios se hace aun sin nuestra oración; pero pedimos en esta petición que se haga también entre nosotros.

Palabras para saber

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